Bloqueos

Bloqueos nerviosos: qué son, cómo se hacen y qué esperar

Los bloqueos nerviosos son uno de los pilares del tratamiento intervencionista del dolor. La palabra suena técnica pero el concepto es simple: llevar medicación específica al lugar exacto del cuerpo que genera el dolor, en lugar de medicar a todo el organismo.

Por Dr. Mauricio Casarsa · 9 min · Publicado: 13 may 2026 · Última revisión: 16 may 2026
Procedimiento de bloqueo nervioso guiado por ecografía

Si está considerando un tratamiento intervencionista para el dolor, es muy probable que el término "bloqueo" aparezca en la conversación. Quiero explicarle con claridad qué son los bloqueos nerviosos, cómo se realizan, qué resultados esperar y, sobre todo, en qué situaciones tienen real utilidad.

Cuando hablo de bloqueos nerviosos en consulta, lo primero que aclaro es que no son una sola cosa. 'Bloqueo' es una palabra genérica que abarca técnicas muy distintas, con objetivos muy distintos: algunos sirven para diagnosticar de dónde viene el dolor, otros para tratarlo de manera prolongada, y otros para acompañar una rehabilitación que sin ese alivio no podía avanzar. Muchos pacientes llegan pensando que es una única inyección que 'duerme un nervio' y se les va el problema. La realidad es más interesante y, sobre todo, más estratégica.

Qué es un bloqueo nervioso

Un bloqueo nervioso es un procedimiento por el cual se deposita medicación (típicamente un anestésico local solo o combinado con corticoides) cerca de un nervio o estructura específica, con el objetivo de:

La idea es simple: en lugar de medicar todo el cuerpo con analgésicos por vía oral —con todos los efectos adversos que eso implica— se lleva la medicación al lugar exacto donde se origina el problema. Es como ir directo al foco, en vez de inundar el entorno.

Un matiz que repito mucho: lo que define la calidad de un bloqueo no es el fármaco que se infiltra, sino la precisión anatómica. Hoy trabajamos con guía ecográfica o radioscópica para llegar exactamente al blanco que queremos: una raíz, un ramo medial, un nervio periférico, una articulación. Ese nivel de precisión es lo que diferencia un bloqueo moderno de una infiltración a ciegas. Y es también lo que explica por qué los resultados pueden variar tanto entre un centro y otro, aunque el nombre del procedimiento sea el mismo en el papel.

Los tipos más frecuentes en medicina del dolor

Bloqueos articulares

Se infiltra una articulación específica con medicación antiinflamatoria. Los más frecuentes son:

Bloqueos epidurales

Se coloca medicación en el espacio epidural de la columna (lumbar, cervical o caudal). Indicado en hernias de disco, ciática, canal estrecho y otras patologías que afectan las raíces nerviosas. Es una de las técnicas más utilizadas y con mayor evidencia en medicina del dolor.

Bloqueos de nervios periféricos

Se actúa sobre nervios específicos del cuerpo: nervio occipital mayor (para cefaleas), nervio supraescapular (para hombro), nervios geniculados (para rodilla), nervio pudendo (para dolor pelviano), entre muchos otros.

Bloqueos simpáticos

Actúan sobre el sistema nervioso autónomo. Indicados en dolor neuropático complejo, síndrome de dolor regional complejo, algunos dolores visceral crónicos. Ejemplos: bloqueo del ganglio estrellado, bloqueo del plexo celíaco, bloqueos lumbares simpáticos.

Bloqueos de puntos gatillo

Infiltración local de puntos miofasciales hiperirritables que generan dolor. Se utilizan en cuadros de dolor miofascial.

Cómo se realiza un bloqueo

El procedimiento típico tiene estos pasos:

  1. Preparación: el paciente se coloca en la posición adecuada (boca abajo, sentado, de costado según el bloqueo). Se prepara la piel con antiséptico.
  2. Anestesia local: se infiltra anestésico en la piel para minimizar la molestia de la aguja.
  3. Guía por imagen: se utiliza ecografía o fluoroscopía (rayos X en tiempo real) para llegar al sitio exacto con precisión. Esto es lo que distingue un bloqueo moderno bien hecho.
  4. Confirmación: en algunos casos se inyecta un pequeño volumen de contraste o anestésico para confirmar la posición correcta antes de aplicar la medicación principal.
  5. Inyección de la medicación: típicamente anestésico local con o sin corticoide, según la indicación.
  6. Recuperación: el paciente permanece en observación 15 a 30 minutos antes de retirarse caminando.

La duración total del procedimiento varía entre 15 y 45 minutos según el tipo. Es ambulatorio: el paciente vuelve a su casa el mismo día.

¿Duele?

Es la pregunta más frecuente. La respuesta honesta: las molestias suelen ser leves y bien toleradas. La anestesia local previa minimiza el dolor de las agujas, y la propia guía por imagen permite trabajar con la menor invasividad posible. La mayoría de los pacientes describe la experiencia como "más leve de lo que esperaba".

Qué resultados esperar

Esto varía según el tipo de bloqueo y la indicación:

En muchos casos, el bloqueo se acompaña de kinesiología específica para potenciar y prolongar el efecto. La idea no es solo "tapar el dolor" sino aprovechar la ventana de alivio para trabajar sobre las causas mecánicas, posturales y musculares del cuadro.

Riesgos y consideraciones

Los bloqueos guiados por imagen, realizados por especialistas formados, son procedimientos seguros. Las complicaciones son infrecuentes pero conviene conocerlas:

Los pacientes anticoagulados, con infecciones activas o ciertas condiciones médicas pueden tener contraindicaciones temporales o relativas que se evalúan caso a caso.

Mi criterio para indicar un bloqueo nervioso depende de tres cosas: que el diagnóstico clínico oriente claramente hacia un blanco anatómico, que el paciente haya hecho un tratamiento conservador razonable, y que el bloqueo encaje dentro de un plan más amplio. No indico bloqueos sueltos, descontextualizados, como si fueran un tratamiento en sí mismos. Los uso cuando aportan información que cambia conducta, o cuando dan una ventana de alivio que permite avanzar con kinesiología y reeducación postural. Si el bloqueo no se integra a un plan, suele ofrecer un alivio corto que después decepciona.

Cuándo conviene un bloqueo

En líneas generales, los bloqueos están indicados cuando:

La decisión sobre cuál bloqueo, cuándo y con qué expectativas se toma en la consulta, evaluando su caso particular. Bien indicado y bien hecho, un bloqueo puede ser un cambio importante en la calidad de vida.

Lo que define el éxito de un bloqueo, a largo plazo, no es cuántos días se sintió alivio sino qué pudo hacer el paciente con ese alivio. Cuando alguien aprovecha esa ventana para fortalecer, para volver a moverse, para corregir hábitos, el resultado se sostiene mucho más allá del efecto farmacológico. Por eso siempre les digo lo mismo: el bloqueo abre una puerta, pero la puerta hay que cruzarla. Mi tarea es elegir bien cuándo, dónde y para qué; la del paciente, aprovechar esa oportunidad para construir un cambio real en su vida cotidiana.

¿Le sugirieron un bloqueo y tiene dudas?

Conversemos en consulta para evaluar si es la opción adecuada para su caso y resolverle todas las dudas previas.

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Bloqueos nerviosos — preguntas frecuentes

¿Qué es un bloqueo nervioso?
Es un procedimiento mínimamente invasivo en el que se inyecta un anestésico local —solo o combinado con un corticoide— sobre o cerca de un nervio responsable del dolor. Se hace guiado por imagen (ecografía y/o radioscopia) para asegurar precisión y minimizar riesgos. Puede tener fines terapéuticos, diagnósticos o ambos.
¿Para qué patologías se usan los bloqueos?
Lumbalgia, ciática, hernia de disco con dolor radicular, dolor cervical, hombro doloroso, sacroileítis, neuralgias (intercostales, occipital, ilioinguinal), dolor pélvico crónico, dolor postquirúrgico, entre muchas otras. La elección del tipo de bloqueo depende del diagnóstico.
¿Cuánto dura el efecto de un bloqueo?
Variable: desde semanas hasta varios meses. Cuando el alivio es bueno pero corto, suele indicarse radiofrecuencia sobre el mismo nervio para prolongar el efecto. Cuando el alivio es prolongado, no se necesita repetir hasta que vuelvan los síntomas.
¿Tienen riesgos los bloqueos nerviosos?
Como todo procedimiento médico, sí, aunque son raros y en general menores: dolor en el sitio de punción, hematoma, reacción vagal. Las complicaciones serias (infección, lesión nerviosa, hematoma epidural) son excepcionales con técnica adecuada y guía por imagen. Los pacientes anticoagulados requieren manejo específico previo.

Referencias y lecturas recomendadas

  1. Manchikanti L, Knezevic NN, Navani A, et al. Epidural Interventions in the Management of Chronic Spinal Pain: ASIPP Comprehensive Evidence-Based Guidelines. Pain Physician. 2021;24(S1):S27-S208.
  2. Cohen SP, Bhatia A, Buvanendran A, et al. Consensus Practice Guidelines on Interventions for Lumbar Facet Joint Pain. Reg Anesth Pain Med. 2020;45(6):424-467.
  3. Eldabe S, Buchser E, Duarte RV. Complications of Spinal Cord Stimulation and Peripheral Nerve Stimulation Techniques. Pain Med. 2016;17(2):325-336.
  4. Marhofer P, Harrop-Griffiths W, Kettner SC, Kirchmair L. Fifteen years of ultrasound guidance in regional anaesthesia: part 1. Br J Anaesth. 2010;104(5):538-546.
Dr. Mauricio Casarsa

Dr. Mauricio Casarsa

Médico anestesiólogo, especialista en Medicina del Dolor e Intervencionismo. Postgrados en UBA (Fundación Dolor) y UNLP (CAIDBA). Staff del Hospital Alemán de Buenos Aires.

MN 137756 · San Isidro · Villa Urquiza

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