Artrosis

Artrosis de rodilla: qué se puede hacer antes de llegar al quirófano

La artrosis de rodilla es una de las consultas más frecuentes en pacientes a partir de los 50 años. La buena noticia es que entre el diagnóstico y la prótesis hay un abanico muy amplio de tratamientos que pueden retrasar o evitar la cirugía y mejorar mucho la calidad de vida.

Por Dr. Mauricio Casarsa · 9 min · Publicado: 13 may 2026 · Última revisión: 16 may 2026
Articulación de la rodilla con artrosis y opciones de tratamiento

La artrosis de rodilla, técnicamente gonartrosis, es el desgaste progresivo del cartílago articular que recubre los huesos de la rodilla. Es una patología degenerativa muy frecuente, especialmente después de los 50 años, y afecta más a las mujeres que a los hombres. El cuadro típico combina dolor con la actividad, rigidez al levantarse de una silla o al iniciar la marcha, crujidos, y dificultad creciente para realizar actividades cotidianas como subir escaleras o agacharse.

En la consulta diaria veo que muchos pacientes con artrosis de rodilla llegan con la idea de que 'ya está, hay que operar', o con la idea opuesta de que 'no hay nada para hacer hasta que llegue el momento de la prótesis'. Las dos posturas son extremas y, en general, equivocadas. Entre el primer dolor y la cirugía de reemplazo articular hay un recorrido largo, de muchos años, en el que se puede hacer mucho para mantener la función, demorar el avance de los síntomas y mejorar significativamente la calidad de vida. Pensar la artrosis de rodilla como una enfermedad de etapas, y no como una sentencia, cambia todo el abordaje.

Lo que muchos pacientes no saben es que entre el diagnóstico de artrosis y la prótesis hay un universo de opciones, y la mayoría de las personas con artrosis leve a moderada puede controlar muy bien la sintomatología durante muchos años sin pasar por el quirófano.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de artrosis de rodilla es fundamentalmente clínico y se confirma con radiografías simples. La resonancia magnética puede agregar información sobre el estado del cartílago, los meniscos y los ligamentos, pero no es indispensable en la mayoría de los casos.

Es importante saber que la severidad de la artrosis en la radiografía no siempre se correlaciona con el dolor. Hay pacientes con cambios artrósicos importantes y poco dolor, y pacientes con cambios leves y dolor significativo. Por eso el tratamiento se ajusta a los síntomas y la limitación funcional, no solo a la imagen.

Un matiz técnico importante: la radiografía y la resonancia muchas veces no se correlacionan con la intensidad del dolor. Veo pacientes con rodillas radiográficamente muy desgastadas que funcionan razonablemente bien, y pacientes con artrosis leves a moderadas que tienen mucho dolor y limitación. Por eso, el grado de artrosis en la imagen no es lo que define la conducta terapéutica: lo que la define son los síntomas, el impacto funcional y la respuesta a los tratamientos previos. Tratar imágenes en lugar de pacientes es una de las razones por las que algunos terminan operados antes de tiempo y otros se quedan sufriendo cuando había mucho por hacer.

Las etapas del tratamiento

Etapa 1 — Medidas generales y educación

Suena básico pero es lo que más impacto tiene a largo plazo:

Etapa 2 — Tratamiento farmacológico

Para el dolor:

Etapa 3 — Kinesiología y fortalecimiento

El cuádriceps es el músculo más importante para estabilizar la rodilla. Un programa de fortalecimiento del cuádriceps, isquiotibiales y glúteos, sumado a trabajo de propiocepción, puede reducir el dolor significativamente. La kinesiología debe ser sostenida en el tiempo, no un tratamiento de unas semanas.

Etapa 4 — Infiltraciones articulares

Cuando los pasos anteriores no alcanzan, las infiltraciones intraarticulares de rodilla son muy útiles. Las opciones más utilizadas:

La elección entre estas opciones depende del grado de artrosis, el perfil del paciente, la respuesta previa y la situación clínica de cada caso.

Etapa 5 — Procedimientos intervencionistas avanzados

Cuando el dolor persiste a pesar de las infiltraciones y la cirugía aún no es opción (por edad, comorbilidades o preferencia del paciente), existen técnicas como la radiofrecuencia de los nervios geniculados: una técnica mínimamente invasiva que actúa sobre los nervios que llevan la sensación dolorosa de la rodilla. Tiene una duración del efecto de 6 a 12 meses o más, y puede repetirse.

Etapa 6 — Cirugía

La prótesis de rodilla es un tratamiento muy efectivo cuando la artrosis es severa, el dolor es incapacitante y los tratamientos conservadores se agotaron. Es una intervención mayor que requiere rehabilitación posterior. La decisión es individual y debe tomarse cuando el balance riesgo-beneficio es favorable.

Mi criterio para indicar una infiltración intraarticular — con corticoides, ácido hialurónico o, en casos seleccionados, plasma rico en plaquetas — depende de la fase clínica del paciente, no de una regla rígida. Reservo los corticoides para episodios de reagudización con componente inflamatorio claro, el ácido hialurónico para artrosis leves a moderadas en pacientes activos que quieren ganar tiempo de calidad, y combino siempre con un trabajo activo de fortalecimiento del cuádriceps, control de peso si corresponde y ajuste de la actividad física. La infiltración aislada, sin el resto del plan, rinde mucho menos de lo que podría.

Una conversación honesta sobre expectativas

La artrosis es una patología degenerativa. No se "cura" con ninguno de los tratamientos disponibles hoy, ni siquiera con la cirugía (que reemplaza la articulación, no la regenera). Lo que sí se puede hacer es:

Y eso, en una persona con artrosis, es mucho.

Para mí, el objetivo en el tratamiento de la artrosis de rodilla no es eliminar el dolor por completo — eso muchas veces no es realista — sino que el paciente pueda seguir haciendo las cosas que le importan: caminar, viajar, jugar con los nietos, mantenerse activo. Cuando un paciente entiende que el músculo es el mejor amortiguador que tiene la rodilla, y empieza a sostener un trabajo de fortalecimiento en el tiempo, los resultados se sostienen muchísimo más que con cualquier procedimiento aislado. La cirugía sigue siendo una opción cuando llega el momento, pero el momento llega bastante después de lo que el paciente cree al principio.

¿Tiene dolor de rodilla y le dijeron que necesita una prótesis?

Hay muchas opciones de tratamiento antes de la cirugía. Vale la pena conocerlas.

💬 ¿Hay alternativa a la prótesis de rodilla?

Artrosis de rodilla — preguntas frecuentes

¿Cuál es el tratamiento más efectivo para la artrosis de rodilla?
No hay uno solo. La evidencia más sólida combina ejercicio terapéutico supervisado, control de peso y manejo farmacológico personalizado. En etapas leves a moderadas, el ácido hialurónico, el PRP y los bloqueos genicular guiados por imagen pueden postergar significativamente la cirugía. La prótesis se reserva para etapas avanzadas con falla del tratamiento conservador.
¿La artrosis de rodilla siempre termina en prótesis?
No. Solo una minoría de pacientes con artrosis llega a necesitar reemplazo articular. Con tratamiento adecuado y oportuno, la mayoría mantiene buena calidad de vida sin cirugía. La indicación de prótesis depende del grado de daño articular, el dolor y la limitación funcional, no solo de la imagen radiológica.
¿Sirve el ácido hialurónico para la artrosis de rodilla?
En artrosis leve a moderada tiene buena evidencia: mejora el dolor y la función, especialmente en pacientes que no toleran AINEs o quieren postergar cirugía. El efecto típico dura entre 6 y 12 meses. En artrosis severa (grado 4) la respuesta es menos predecible.
¿Qué ejercicios convienen con artrosis de rodilla?
El fortalecimiento del cuádriceps y core, el ejercicio aeróbico de bajo impacto (bicicleta, natación, elíptico) y los ejercicios de rango articular son la base. Lo que NO conviene son los impactos repetidos (correr en superficies duras) y las posiciones con carga axial extrema (sentadillas profundas con peso). Lo ideal es trabajar con un kinesiólogo especializado.

Referencias y lecturas recomendadas

  1. Bannuru RR, Osani MC, Vaysbrot EE, et al. OARSI guidelines for the non-surgical management of knee, hip, and polyarticular osteoarthritis. Osteoarthritis Cartilage. 2019;27(11):1578-1589.
  2. Kolasinski SL, Neogi T, Hochberg MC, et al. 2019 American College of Rheumatology/Arthritis Foundation Guideline for the Management of Osteoarthritis of the Hand, Hip, and Knee. Arthritis Rheumatol. 2020;72(2):220-233.
  3. Bellamy N, Campbell J, Robinson V, et al. Viscosupplementation for the treatment of osteoarthritis of the knee. Cochrane Database Syst Rev. 2006;(2):CD005321.
  4. Iannitti T, Lodi D, Palmieri B. Intra-articular injections for the treatment of osteoarthritis: focus on the clinical use of hyaluronic acid. Drugs R D. 2011;11(1):13-27.
  5. Davis T, Loudermilk E, DePalma M, et al. Prospective, Multicenter, Randomized, Crossover Clinical Trial Comparing the Safety and Effectiveness of Cooled Radiofrequency Ablation With Corticosteroid Injection in the Management of Knee Pain From Osteoarthritis. Reg Anesth Pain Med. 2018;43(1):84-91.
Dr. Mauricio Casarsa

Dr. Mauricio Casarsa

Médico anestesiólogo, especialista en Medicina del Dolor e Intervencionismo. Postgrados en UBA (Fundación Dolor) y UNLP (CAIDBA). Staff del Hospital Alemán de Buenos Aires.

MN 137756 · San Isidro · Villa Urquiza

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